Leer artículo


emma @ 29/07/2010

BLANCANIEVES O CENICIENTA


ARTÍCULO PUBLICADO EN EL DIARIO DE FERROL EL 25 DE JULIO DE 2010
ESCRITO POR EMMA GONZÁLEZ ÁLVAREZ

En la antigua Roma, el matrimonio tuvo una condición paritaria. Los esposos tenían que estar de acuerdo y esta relación no cesaba a menos que el marido pronunciara la famosa frase “Tuas res tibi habete “(coje tus cosas), con lo que el matrimonio acababa. Sin embargo, también la esposa podía divorciarse siempre que quisiera, lo que representaba una igualdad sin precedentes en la historia antigua. Mucho ha llovido desde entonces y no precisamente para mejor. En varios países de Latinoamérica, Asia y África, el nacimiento de una niña se considera una desgracia o un castigo divino. El nacimiento de un niño, en cambio, es motivo de regocijo familiar. En otros países se conserva la idea de que los hombres están hechos para el trabajo y las mujeres para la cocina. Ambos padres lamentan el nacimiento de su hija. Las niñas son los seres más despreciados en muchas culturas. En el nuevo milenio siguen siendo muchas las barreras que dificultan el desarrollo y el respeto de los Derechos Humanos de las niñas y por supuesto también de las mujeres. A pesar de las legislaciones, sobre todo la europea en general y la nuestra en concreto (Véase Ley de Igualdad o contra la violencia de genero) todavía perviven valores en la sociedad que dimanan del patriarcado. Aun se valora la virginidad y la belleza en las mujeres, y la virilidad e inteligencia en los hombres. Según los cuentos de hadas y princesas, la niña debe ser como Blancanieves o Cenicienta, hermosa y bondadosa, si quiere encontrar un príncipe azul, ya que si es una mujer emancipada, con derechos y libertades, corre el riesgo de parecerse a la bruja Amelia o a la “reina con cabeza de cerdo”, que exaltan la imagen de un ser repugnante por dentro y por fuera.
Por lo demás, en nuestro país, a pesar de que los hombres han aumentado su nivel de colaboración en las tareas del hogar, las mujeres continúan dedicando más tiempo libre que ellos a este tipo de labores, según una encuesta realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Así, el 92,2 por ciento de las mujeres realizan tareas domésticas y se ocupan del cuidado de niños, ancianos y dependientes durante casi cuatro horas y media diarias, frente al 74,4 por ciento de los varones, que dedican dos horas menos que ellas, dato que implica que en los últimos siete años los hombres han reducido esta diferencia en 45 minutos.
Por ello, flaco favor hacen a las mujeres y a la idea de igualdad todos aquellos que de forma abierta critican leyes que fijan lo que se denomina una discriminación positiva. Y ello, porque, de alguna manera, habrá que empujar a la sociedad para que perciba las iguales cotas de estatus de unos y unas. Para que avance esa igualdad, sin que tengan que pasar dos siglos, como mínimo.
Cierto que se está avanzando mucho en diversos frentes para combatir la desigualdad. Se ha tratado de sensibilizar e implicar a los expertos de servicios sociales y de género, se están introduciendo medidas en los planes de empleo y un porcentaje considerable de mujeres han tomado conciencia de que algunos problemas que consideraban personales tienen una dimensión social que permanecía oculta.
Todos estos avances han sido posibles gracias al papel que en la actualidad desempeñan las redes de organizaciones y asociaciones de ayuda para la mujer. El papel de la mujer en la sociedad actual ha ido evolucionando en diferentes aspectos. Pero, a pesar de las transformaciones positivas, persiste la marginación, la discriminación, el trato inequitativo en el trabajo, la violencia, el abuso, y el acoso para la mujer. La responsabilidad de acabar con ello, no puede recaer solo en el gobierno.