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emma @ 14/06/2010

INTELIGENCIA Y CONCIENCIA


ARTÍCULO PUBLICADO EN EL DIARIO DE FERROL EL 13 DE JUNIO DE 2010
ESCRITO POR EMMA GONZÁLEZ ÁLVAREZ

Todos recordamos que, hace escasos días, se veían las playas a rebosar de gente, con vaticinios de calor insoportable. La bofetada la tuvimos esta semana con lluvias torrenciales, viento y temperaturas impropias para la época. Nos asaltaba el fantasma del cambio climático. El medio ambiente. Parece que es algo más que predecir una borrasca. A través del medio ambiente obtenemos todo aquello que cubre nuestras necesidades: agua, comida, combustibles y materias primas. Resulta evidente que nuestro planeta se está colapsando, la temperatura está aumentando debido a la quema constante de combustibles para nuestras maquinas y fábricas, y esto ha provocado el derretimiento de los glaciares de la tierra, liberando agua a la atmósfera haciendo crecer a los ríos, mares y provocando grandes lluvias. Cuando hacemos un mal uso de estos recursos ponemos en peligro nuestro hábitat. Contaminamos el agua, el aire, las plantas, el suelo o provocamos la extinción de animales. Todos son elementos vivos cuyo deterioro no valoramos si bien a casi todo el mundo le queda claro que estos factores nos afectan. El texto más antiguo que recoge la problemática medioambiental es la Constitución polaca de 1952, a las que siguieron el resto de países del Este y posteriormente las constituciones latinoamericanas. En nuestro país hemos ido a remolque en esta materia. El tema es comprensible, porque cuando se redacta la Constitución de 1978 acabábamos de salir de una larga dictadura y la preocupación ecológica no era precisamente una de las principales en aquella sociedad que salia de su pobreza. Sin embargo, los constituyentes sí eran receptivos a lo que ocurría mas allá de sus fronteras y tuvieron en cuenta algunas circunstancias como era el incipiente movimiento ecologista que apuntaba maneras, aunque se veía como algo propio de descerebrados.
No obstante, nuestros padres de la Constitución recogieron en el clausulado el artículo 45 que determinaba el derecho al disfrute de un medio ambiente adecuado al desarrollo de la persona y el deber de conservarlo; imponían a los poderes públicos la obligación de velar por la utilización racional de los recursos naturales para mejorar y proteger la calidad de vida. Todo ello con la obligación de que la ley regulara y sancionara a quien no tuviera en cuenta estas circunstancias, con reparación del daño causado.
Era, pues, un derecho contemplado aunque de tercer nivel en aquel momento pero sin duda lo que evidenciaba era un claro mandato de protección del entorno en el que todos nos movemos. En esta disyuntiva nace el artículo 325 del Código Penal que no sólo protege las aguas, sino que intenta hacer un catálogo de todas las agresiones que puede recibir el medio ambiente por medio del hombre. El asunto ya queda claro: el medio ambiente es algo tangible y esta protegido. Sólo nos falta llevarlo a cabo.
Albert Einstein solía decir: “Locura es seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes”. Pues bien, no hace falta ser Einstein para saber que de no cambiar nuestras prácticas sociales más pronto de lo que pensamos la vida se nos irá complicando poco a poco y quizá con el tiempo si no se remedia podría extinguirse el planeta y nosotros con él. En la historia del universo el ser humano es la única especie que se ha desarrollado para sobrevivir utilizando inteligencia y conciencia (en algunos más que en otros). Conciencia, para entender el verdadero lugar que ocupamos, e inteligencia, para comprender que todo esta íntimamente relacionado, que la sensación de independencia es tan solo una de las tantas ilusiones de nuestra mente, la cual suele hacerle más caso a los sentidos que a la razón. ¡A ver si lo ponemos en práctica!.
(*) Emma González es abogada de Tribunalia